Author Id: 12263 Author Name: Loony Boo♪ Post Content: Hola mi querido [s]leyente[/s] lector, esta entrada más que ser una típica entrada contando anécdotas, es más bien una página de mi diario. Seguro que dirás "no sé que haces escribiendo, no me importa tu vida". Bueno, puede que a tí no te importe, pero a mí sí, y a veces me da por leer algunas de mis entradas, así que seguiré escribiéndolas mientras tenga dinero pa pagar la luz y la interné. Empecemos... ¡el día! Empezando el día No hay mucho que comentar, más que fui a por mis cosas para el viaje. Cogí lo típico, lo que es el bocata, la botella de agua, y alguna que otra cosilla más [s]kinder chocolate y galletas, ¡muajajaja![/s]. Salimos bien temprano, recogimos a un amigo y nos dirigimos hacia el Campus. La verdad, hacía un frío que pelaba y más que tener ganas de quedarse fuera, habían ganas de quedarse en el edificio de la facultad, aunque sea leyendo las etiquetas de las máquinas expendedoras. Nos demoró unos 15 minutos el salir de excursión [s];_;[/s], pude encontrar a otros de mis amigos que coincidían en el día de salida, y entre pitos y flautas, nos encajamos en el autobús. De camino a Doñana Como buen cristiano, tuve la modestia de dejar a mis compañeros un poco de espacio para ellos y/o sus amigos [s]en definitiva, me senté solo en el autobús, pero me daba exactamente igual[/s], y así empecé a escuchar música, ya sea en el móvil o en la consola [s]me comí los 100 MB, ¡ains![/s]. En otro ratito, me metí una pequeña viciada a Mario & Yoshi. Y de esta forma, avanzábamos hasta parar en el Rocío. Una parada corta Meh, era una parada de una media horita, las tostadas y los cafés estaban más caros que un paquete de palomitas en el campus y se notaba a la legua que el hostelero se aprovechaba a base de bien. Pero bueno, tostada con aceite y ajo, y tirando pal autobús. Antes de arrancar, uno de los compañeros me llamó, él simplemente iba en coche y debía seguirnos como correspondería. ¡Llegando al destino! Y el destino era... ¡Doñana! Creo que es la segunda vez que piso el parque (la primera fue en una travesía en barco). Llegamos con un ambiente bastante fresquito [s]frío de cojones[/s], hicimos un total de 5 paradas durante todo el día y, como sé que un día puede ser bastante largo, me limitaré a resumirlas. Primera Parada: hierbas y matojos Básicamente vimos algo que se conoce como dunas móviles y dunas estabilizadas, había una zona que parecía el "escampao" de los gitanos [s]sólo habían cuatro hierbas y dos o tres arbolillos[/s], y otra que parecía un poco más poblada [s]lo que es multiplicar dos por dos, cuatro arbolillos[/s]. Nos enteramos que el antiguo dueño del parque lo usaba como fábrica interminable de atunes o, en otro caso, para la caza. Segunda Parada: desieeeeeeerto Vimos lo que serían dos lagunas [s]más que lagunas parecían charcos grandes[/s], por lo visto eran más grandes, cabía incluso una galera dentro, pero por lo que parece, han sido muy influenciadas por la mano humana [s]ya sabíamos todos que lavar una fragata en una laguna no era una buena idea...[/s], también vimos un grupo de gansos y, tras eso, nos hartamos de andar entre dunas y dunas [s]lo que es meterte en un desierto buscando, pero en lugar de agua, un asiento... y si andabas, zonas duras del camino, como la zona de los matojos[/s]. A la vuelta... ¡más dunas! [s]Yo acabé tan loco que me puse a hablar de pinos mutantes[/s]. Lo bueno es que, durante el camino a la siguiente parada, pudimos ver un ciervo. Tercera Parada: marismas La marisma, no hay mucho que contar, más que nos subimos a una torre (fuimos de los primeros en subir) para tener buenas vistas, fuimos a un cortijo, almorzamos, fuimos acosados por las moscas y nos marchamos. Cuarta Parada: ¡¡¡MOSCAS!!! Esta era una zona con más vegetación, al final del todo llegaríamos a un acantilado con vistas al mar y también habían unos arbustos que tenían unos frutos que estaban que te cagas, eran pequeños, blanquitos y se podían comer. Siendo franco, odié esta parada, el sitio estaba infestado por las moscas, se me metieron como cuatro veces en la oreja y estaba deseando marcharme. La Quinta Parada... Ahora llegaríamos a un sitio escondido entre filas y filas de pinos, con una mansión en la vista frontal. Puede que este haya sido el punto más tajante de toda la excursión, durante todo el día, me harté de ver dunas, hierbajos y escasos árboles (los pinos son la excepción) para encontrarme frente a un paisaje muy diferente: el nivel de conservación de esta zona del parque era espectacular. Encontramos una gran variedad de vegetación, el ambiente era distinto y esta sería, sin duda alguna, la prueba del inmenso cambio que ha sufrido Doñana debido a la acción humana. No tengo muchas más ganas de escribir (en el camino de vuelta me entretuve jugando a la consola, Tetris y Yoshi).