28856-\[PILOTO]_Viaje_a_la_libertad
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Jagger 29139
VIAJE A LA LIBERTAD
Autor: Jagger (me).

PILOTO: LAS BELLAS ESTRELLAS DE PUEBLO PALETA
Las cascadas. El prado. Las montañas. Los ríos. Lagos hermosos y manantiales de colores brillantes. Jóvenes muchachas sonriendo y corriendo entre campos de rosas. El jugando con los trigos. Robándole los trucos a los diablos y a los sabios. La inmensa ruta dibujándose y tomando numerosas direcciones ante sus maravillados ojos. Se le antojaban fuertemente los licores del placer y de la vida, casi como una adicción. Una gran aventura en un increíble mundo era con todo lo que soñaba. El agarró la pócima y la bebió. Su paisaje ahora había cambiado. Su sueño se había materializado, y todo aquello que el había anhelado estaba ahora ahí para el, demostrándole por fin que los sueños se podían hacer realidad.
Sonrío y echó a correr, medio atónito con lo conseguido. Aceleró y su sonrisa se acrecentó, corrió lo más rápido que pudo, como deseando que nadie lo pudiera alcanzar. Pero de pronto...
RING... RING... RING... RING...
¿Qué? ¿Qué? no puede ser..
Puff, se acabó.

Despertó. Su reloj despertador había vuelto a sonar como en cada mañana.

- ¡¡Maldición!! - dijo y se quitó furioso las sábanas que cubrían su cuerpo. Se sentó en la cama y llevó sus manos a la cara, ocultándose el rostro, como queriendo desaparecer de la realidad. El típico ritual de todas las mañanas.

Se puso de pie y bostezó, estirando sus músculos al mismo tiempo, como sacudiéndose de aquel sueño. Los sueños.. qué cosas, ¿no? ¿de dónde vendrán? ¿pertenecen a esta realidad o vienen de alguna dimensión desconocida? aparecen así sin más cada noche, y por la mañana se van sin decirnos ni su nombre. Como si fueran un amante.
El joven soñador miró por la ventana, el sol comenzaba a asomarse con ganas, sin timidez. Era hora de darse un baño y arrancar el día, tan novedoso y peculiar al igual que todos los demás. El se refregó los ojos y se aproximó a su placard para agarrar ropa limpia. Una vez hecho salió de su habitación, de aquel refugio que se encontraba rodeado por todos lados por posters de bandas de rock. Cerró la puerta tras de sí y se metió enseguida al cuarto del baño. Por lo que veía, su madre ya se había levantado. Aprovechó para ducharse rápidamente y cepillarse los dientes, uno siempre tiene que estar presentable, nunca sabe con que puede encontrarse por ahí o como puede sorprenderlo la muerte. En todo caso, habría que estar presentable para la doña.
Al salir del baño, ya cambiado, lo primero que oyó fueron los ruidos de la cocina de su madre, de donde provenía ese aroma tan típico a comida hecha en casa.

- Que bien huele por dios. - dijo para sí, y luego gritó. - ¡Mamá, ya estoy arriba! - su madre esbozó una gran sonrisa, y no tardó en contestarle, a lo que el muchacho correspondió desde arriba, a la vez que bajaba de las escaleras.

- ¡Tyler! ¡Que alegría, buen día hijo! - dijo, a la vez que le colocaba su desayuno en la mesa, y se sentaba en frente suyo. - ¿Qué tal tu sueño, hijo? ¿algún plan para hoy? - dijo a la pasada, mientras comenzaba a disfrutar de su desayuno.

- Buen día ma.. - dijo e hizo un silencio, disimulando que iba a probar el desayuno, pero en realidad estaba pensando en lo que le había dicho su madre. Tantas cosas que decirle, sin embargo se quedó callado.

- ¿Hijo, te pasa algo? bueno.. debo irme, más tarde lo hablamos. Tu tío me pidió que le ayude desde más temprano hoy, así que ya debo irme. - dijo, levantando rápidamente su plato, que había disfrutado solo un poco. - Nos vemos, hijo. Lava tu plato al terminar y no tardes mucho, tu tío también te espera. - le dijo, y le dio un beso en la mejilla. Luego agarró sus cosas y se fue al trabajo.

Tyler asintió y se quedó mirando el plato situado en frente de él. Se escuchó el portazo de su madre. Después del desayuno, tendría que ir a trabajar, a ayudarle a su madre con las tareas campesinas de la chacra de su tío. No era que le disgustara hacerlo, de hecho se aprendía muchas mañas útiles, pero dentro de el ahora pasaban cosas distintas. Faltaba un día para que cumpliera los 16 años, y no sé porque, pero podía sentir que una revolución se venía pronto. Sentía necesidad de un cambio, de un rumbo nuevo. No había cosa que le aterrara más en la vida que un futuro como granjero en su pueblo. Eso pertenecía a lo cotidiano. Lo no cotidiano era lo que pasaba todas las noches cuando se iba al monte a mirar a las estrellas, o cuando se encerraba en su habitación y ponía la música a todo volumen hasta volar. Y el alucinaba con todo eso, con lo no cotidiano, con las leyendas, con las historias de héroes, con la gente que partía a otros continentes en busca de aventuras.. y todo eso..
Miró el reloj. Las 7.10. Apuró su desayuno, y lavó los platos fugazmente, para que no le de pereza. Se ajustó su remera de mangas largas y salió afuera, a lo verde. El sol estaba tremendo. Parecía quemar más que nunca, hermoso día soleado. A lo lejos, escuchó una voz que lo llamaba, y al girarse en esa dirección, un muchacho rubio sonríente se acercaba corriendo.
Tyler sonrió y lo miró pícaro, a la vez que le decía a la distancia.

- Daleee, que tienes que ponerte en forma. No estarás agitado, ¿eh?, jaja - cuando su amigo llegó, le palmeó la espalda. El otro sonrío.

- Jaja, que onda mi granjerito. ¿Cómo amaneciste? - dijo el rubio, respirando agitado, mientras se acercaba a Tyler para darle un coscorrón en la cabeza.

Tyler río alejándolo, pero al pensar en lo que el rubio había dicho, su cara se tornó más seria, como si de pronto hubiese recordado miles de cosas que había olvidado al ver el sol fulgurante. El muchacho rubio era Jazz, su mejor amigo, con el que podía hablar de todo, hasta de las exploraciones hormonales típicas de un chico de su edad. Ambos echaron a andar, y como era de suponer, al ver la expresión de su amigo, Jazz sacó el tema.

- ¿Qué pasó? ¿Sucedió de nuevo? - dijo y lo miró preocupado.

- ... - Tyler elevó el mentón y miró hacia el cielo, metiendo sus manos en los bolsillos. - Sí. Jazz. Sucedió. Creo que es hora. - le contestó y le dirigió la mirada. El otro suspiró.

- Que raro, siempre con esas ideas estúpidas. No jodas amigo, ya te he dicho que todo va a estar bien. Nos quedaremos acá, nos casaremos con Jenny y Gina, tendremos muchos hijos, trabajo, sol, buena cosecha, y todo irá bien, una gran vida. ¿No? - Tyler lo miró, no dijo nada. Sabía que lo que su amigo decía era sólo por miedo a perderlo. Solo siguieron caminando un rato, hasta que debieron tomar direcciones distintas. Todo parecía estar bien, hasta que Tyler plantó la alarma.

- Jazz, pasaré por tu casa a la salida del trabajo. Necesitamos hablar, ¿ok? - le dijo estrechándole la mano y mirándole fijamente a los ojos. Su amigo lo miró un poco preocupado y confundido pero atinó a reaccionar.

- Sí amigo, claro. Allí te veo, ¿eh? tomamos algo caliente y luego salimos a dar unas vueltas, ¿te parece? - le dijo y le tendió la mano. Su amigo estiró la suya, y estrecharon.

- Por supuesto amigo. - le dijo y le sonrió, mirándole a los ojos. - Quizás sea la última, jaja.

- No digas idioteces. Los dos sabemos que acabaremos viviendo nuestra vida aquí y siendo grandes socios. - le respondió.

- No amigo. Tú sabes que no. Yo no me conformo con eso.

- ¿Qué? ¿Conformarse? Deja de ser tan egoísta.

- ¿Quién es el egoísta, yo o tú que no me dejas ir tras mis sueños?

- Claro, ¿así que el egoísta ahora soy yo? Dime quien es el que abandona a sus amigos. Todo por fantasías estúpidas que te haces en la cabeza. Aquí tienes todo, trabajo, familia, futuro. ¿Qué quieres hacer yendo por ahí por todo el mundo? creo que necesitas una buena paliza.

- ¿Me estás hablando en serio? dios.. mejor me voy.

- Sí vete Tyler, no te aguanto. No puedo entender porque quieres cambiar tanto. No entiendes que ya estaba todo decidido, ¿por qué quieres tirarlo todo a la basura?

- Careces de improvisación amigo. Eres muy predecible.

- Vete a la mierda Tyler, vete a la mierda. Te vas a morir solo como un perro allí afuera.

- ...

Y así, lo dejó. Con más dudas, y más incomprendido que antes. Ahora iría a la chacra, trabajaría en la granja. Su madre le preguntaría que le pasaba esta mañana, el actuaría y diría que estaba cansado. Su madre aceptaría, pero sospecharía de todas formas. Luego su tía traería tartas y olvidarían todo. El seguiría trabajando, mientras fantasea con el mundo exterior. Su tío lo miraría orgulloso, y le haría sentir el peso de la tradición. Luego diría algo como "que gran heredero serás, hijo". Y el lo miraría sonriendo, pero una sonrisa falsa y vacía, porque por dentro estará diciendo "hijo de puta, yo no quiero esto. Yo quiero irme por ahí, abandonar este lugar como hizo mi padre cuando tenía 3 años e irme en un barco marino." Algo dentro de el le decía que no podía sentir eso, que esa era su familia. Y su cabeza se debatía en un dilema moral: rebelarse o consumirse.
Pasó un día duro de trabajo. Y en un momento estuvo a punto de dejarlo todo e irse corriendo de allí como un loco, pero no. Tenía dignidad. El día de trabajo había terminado, el atardecer ya había caído. Y su cabeza era un caos. Su cuerpo quemado por el sol respiró agitado. Se colocó la camiseta y besó a su madre, estrechó la mano de su tío y le agradeció a la tía por las tortas. Se retiró callado y solo atinó a despedirse.

- Me voy, ma. Quedé con Jazz en ir al bosque. Nos vemos luego - y comenzó a andar. Mentía. Con Jazz las cosas habían quedado muy mal. No podía ir a su casa luego de lo que le había dicho. Le había dolido. ¿A quién acudir ahora? ¿A su novia Jenny? no, ella no era su amor. Su amor estaba afuera, en otro lado, esperándolo. ¿Qué hago? pensó. Caminaba mirando al piso, y miles de momentos pasaron por su cabeza. Cuando era niño y conoció al fucking Jazz, rubio y de ojos claros, y lo confundió con una niña. Luego se harían inseparables. Pensar que ahora lo había abandonado. Recordó también las corridas por el bosque. Las tardes de pesca. Las peleas con los otros niños del pueblo. Las comidas de su madre. La ausencia de su padre. La carga de su tío. Las bellas estrellas de Pueblo Paleta...
...
un momento. Su cabeza se elevó al cielo. Y se quedó pasmado. No sabía hace cuanto que estaba caminando sin rumbo alguno, como un loco por ahí. Pero de pronto vio el cielo, y era de noche, y se veía esa vista tan particular del pueblo. Ese cielo tan despejado, a causa de las pocas luces que hay en el pueblo. Ese cielo tan despejado, y esa inmensa cantidad de estrellas en el cielo del pueblo. Esa vista tan increíble que su abuelo le había enseñado a amar. Cuando era niño y lo llevaba de la mano al monte, y ambos se tiraban ahí a ver al cielo. La persona que más había amado en el mundo y que le había enseñado uno de sus más bellos pasatiempos. Su abuelo. Después venía su madre.
Su cabeza brilló.
Ya está. Decidido.
Se va.
Las estrellas le marcan el camino. Las estrellas lo guían. Su abuelo está ahí, no hay duda, diciéndole: "adelante, te miro desde aquí".
Se va.

- Me voy. Me voy a la mierda.

Era casi medianoche, se había pasado toda la noche caminando. Su madre ya estaría preocupada porque no llegaba. Su madre ya estaría buscándolo, seguro ya fue a la casa de Jazz y Jazz no supo que decirle. Era ahora o nunca, debía irse, debía correr.. lo más rápido que podía, como en sus sueños..
Sí muchacho.. ya lo hiciste, miles de veces. Corre. Corre. Lo más rápido que puedas ¡solo corre y no mires atrás! ¡HUYE EN BUSCA DE TU DESTINO!

Arrancó una flor, y corrió. Corrió lejos de allí. Se escapó entre los arbustos, entre recuerdos, pensando en sonrisas, acompañado por las estrellas. Aulló como un lobo en medianoche.

"Me voy, pero te juro que mañana volveré" - pensó mientras su sonrisa se ensanchaba.

Su corrida fue desesperada. Atravesó todo el pueblo. Las piernas parecían desvanecersele. El día de trabajo, y el sol, el dolor, todo pesaba. Pero algo dentro todavía lo alentaba, a salir, a descubrir el mundo, a desnudar a la vida. Y eso lo mantenía en pie y era su motor para andar. Ya podía vislumbrar la luz, la claridad, nuevos horizontes. Se iba sin dejar rastro, se iba sin decirle nada a nadie, dejaba a su madre, a sus amigos, a su familia, todo un pasado atrás. Se iba para escribirse un futuro.
Estaba abandonando ya el pueblo, sudado por la adrenalina del escape feroz. Cuando de golpe, en el calor y el fragor, algo lo sacudió. Lo golpeó, le dio duramente, y el salió despidido contra un árbol. Estrellándose y cayendo a los pies del tronco.

- ¡AARGH! ¡MIERDAAA! - dijo, y trató de levantarse entre el humo y el polvo, solo para seguir corriendo, sin saber que era lo que lo había golpeado. Solo quería escapar, no pensaba mirar atrás para ver que había sido, tampoco pensaba en el golpe. Se levantó como pudo y volvió a la carrera, pero cuando lo hizo, una voz sonó. Y el conocía esa voz.

- ¿Así que soy predecible? - su voz sonó como una melodía de suspenso que se anticipa a algo grande, y Tyler quedo atónito. - Parece que te equivocaste. Y no campeón.. no voy a dejar que mueras solo como un perro allí afuera. - Tyler se había detenido. Su compañero desde la infancia, Jazz, estaba detrás suyo. - Porque no vas a morir. Yo te acompaño.

Elige tus decisiones. Elige tu camino. Elige tu destino. Elige tu vida.

***